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Ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO por su conjunto histórico y paisajístico que está conformada por el espacio que queda entra las hoces del río Júcar y el Huécar, formando un espolón rocoso elevado, estratégicamente situado y bien protegido.
Las primeras pruebas documentales de la existencia de esta ciudad se encuentran en textos árabes del 784 (al Kunka). Desde entonces es ocupada por los musulmanes hasta su reconquista en el año 1011, pasando de nuevo a manos árabes y definitivamente tomada por los cristianos en 1177 por el rey Alfonso VIII. Otro rey, Alfonso X El Sabio, es quien le entrega el título de ciudad en el siglo XII.
La historia ha dejado a esta ciudad dividida en dos partes muy señaladas a partir del siglo XIX: la parte alta y la baja, donde se van a ir acomodando las nuevas clases medias, comerciales y administrativas, dejando la parte alta cada vez más despoblada. En la parte alta se encuentra aquella ciudad histórica, con sus monumentos más representativos.
Cabe destacar la Catedral de Nuestra Señora de Gracia, que fue construida en el lugar en donde anteriormente estuvo la mezquita. La fachada actual es consecuencia de la reconstrucción llevada a cabo tras el hundimiento en 1902 de la torre del Giraldillo.
Otros lugares recomendados en la ciudad son el Palacio Episcopal, el Ayuntamiento, el Convento de San Pablo (Parados de Turismo), la Casa del Curato, la Iglesia de San Martín, el Museo de Arte Abstracto Español y el Museo de las Ciencias. Elementos representativos son las Casas Colgadas, de magníficas balconadas de madera, casas de origen medieval reformadas en la actualidad.
Fuera de la capital se encuentran enclaves únicos que ofrecen recorridos inolvidables como:
- Ruta de la Serranía de Cuenca, con parajes naturales marcados por los cauces del río Júcar o el río Cuervo.
- Ruta de la Manchuela, donde se produce una simbiosis entre naturaleza y arquitectura, lo que la hace especialmente atractiva. Entre los ríos Júcar y Cabriel, el embalse de Alarcón y el de Contreras.
- Ruta de los Embalses a Uclés y Segóbriga, los llamados “lagos de Castilla”, construidos a finales de la década de los 50 que han creado un ecosistema peculiar. Y Segóbriga, una de las ciudades romanas mejor conservadas del occidente del Imperio Romano. Allí también prevalecen muestras de que en el siglo V era una ciudad importante en época de los visigodos. Se trata de uno de los principales Parques Arqueológicos de la Comunidad.
- Ruta de La Mancha Conquense, tierra de inmensas llanuras en las que nos encontramos al paso antiguas fortalezas o molinos de viento, además de embalses y una importante concentración de lagunas interiores.